¿Si tú lo tienes tan claro por qué no iba a tenerlo él?



Hace un tiempo una amiga me dijo que le gustaba mucho un chico, y que seguro que a él le gustaba también ella, que lo notaba. - ¿Le has preguntado a él? – Le dije yo. Ella me dijo que le había preguntado, y que él le dijo que no sabía lo que sentía por ella. Estas cosas a veces ocurren, necesitas aclararte, pero normalmente tú lo sabes, y él lo sabe: Mi amiga lo sabía, es sólo que no quería saberlo. ¿A ti te gusta él, verdad? Sin dudas, sin reservas – le dije yo. Ella contestó que claro, y yo le respondí: ¿Si tú lo tienes tan claro por qué no iba a tenerlo él?


"[...] Siempre he creído que las personas nos ponemos tristes a causa de nuestras expectativas. Expectativas con otras personas, expectativas hacia la vida."


No soy ninguna experta pero siempre he creído que las personas nos ponemos tristes a causa de nuestras expectativas. Expectativas con otras personas, expectativas hacia la vida. Esto es como cuando lees un libro que previamente has pensado que iba a encantarte, lo lees y te decepciona: El libro no es malo, simplemente creías que te gustaría mil veces más y ha resultado ser bastante mediocre: Tenías muchas expectativas puestas en él. Todos cargamos con expectativas porque en la vida, es imposible no hacernos expectativas de todo y de todos. Un día me di cuenta de que en realidad, nadie me había hecho más daño que yo misma: Por culpa de todas mis expectativas, y de que constantemente veía que ninguna de ellas era verdad. Y ésto es un poco lo que le pasó a mi amiga.


"[...] Y mi pobre amiga allí, esperando, esperando… ¿Esperando a qué? Ni siquiera ella sabía qué estaba esperando." 


Pero volviendo al tema de mi amiga (me parecía útil hacer el inciso del párrafo anterior), siempre he creído que todas las cosas las sabes, otra cosa muy distinta es no querer saberlas. Cuando alguien duda, cuando alguien te dice que sí, pero no, pero no sé, quizás mañana, tal vez después… Cuando alguien te da esa respuesta, cuando alguien te marea sin hablar claro, eso significa que no está en la misma onda que tú. Tal y como le respondí a mi amiga: ¿Si tú lo tienes tan claro por qué no iba a tenerlo él? Ella me comentó que él tenía muchos problemas, una vida muy complicada, y un sinfín de catastróficas desdichas: Estoy de acuerdo, a veces las condiciones adversas no juegan precisamente a nuestro favor, pero esas cosas llegan, sin avisar, tú no lo pediste y ni siquiera lo querías: Pero llega, un día te das cuenta, sin saberlo, y no recuerdas cuándo ocurrió. ¿Cómo iba a hablar claro si constantemente le hablaba en tonalidades grises? Y mi pobre amiga allí, esperando, esperando… ¿Esperando a qué? Ni siquiera ella sabía qué estaba esperando. La gente de su alrededor le decía que se animara, que “no merecía la pena” y mi amiga sabrá lo que ha sufrido (al final el sufrimiento se lleva por dentro y tus amigos solamente conocen una pequeña parte de lo que tú decides compartir con ellos, pero el 85% va por dentro). Mi amiga esperaba, esperaba. Los demás le preguntábamos que qué estaba esperando. Mi amiga nos contó que esperaba porque él no sabía si la quería, no sabía qué sentía exactamente por ella, “y tenía que pensarlo”. ¿Y mientras lo piensa qué haces tú? – Pues esperar, me dijo ella. Él nunca le hablaba claro, y ella esperaba, porque como no le decía que no directamente, ella se permitía el lujo de esperar, de esperar a un sí que nunca llegaría, de esperar algo que jamás se haría realidad. Ella no lo veía y siempre excusaba todo esto: Tiene muchos problemas, tiene una vida complicada, seguro que siente algo porque nunca me ha dicho que no. Es cierto "nunca te ha dicho que no": Pero es que nunca te ha dicho que sí, tú supones que sí "porque no te ha dicho que no". Porque como decían en Ore Monogatari: "No es lo mismo gustar que no desagradar". Mi amiga no le desagradaba, pero no le gustaba, tal vez no lo tenía claro ni él, pero la realidad es la que es, aunque cueste de asumir y aunque duela. Al final resultó que él le dio muchísimas cosas a mi amiga, pasa que no se lo dio todo, ella nunca tenía suficiente. Le creó una necesidad, como las drogas, una necesidad para que mi amiga deseara más y más, le daba mucho, pero no se lo daba todo para que ella siguiera albergando una pequeña esperanza, para que ella siguiera creyendo en algo que simplemente ni siquiera era real.


"[...] Le creó una necesidad, como las drogas, una necesidad para que mi amiga deseara más y más, le daba mucho, pero no se lo daba todo para que ella siguiera albergando una pequeña esperanza, para que ella siguiera creyendo en algo que simplemente ni siquiera era real."


El ser humano es egoísta por naturaleza, a veces, queremos tener la seguridad de que tenemos a alguien velando por nosotros, nos gusta sentirnos necesitados o queridos, pero no nos damos cuenta -tal vez- de que en ese proceso (espero que sin quererlo) estamos hiriendo a una persona, una persona que espera, espera por nosotros, espera un sí que jamás van a tener, porque tampoco les hemos dicho que no. Si os preguntáis qué pasó con la historia de mi amiga, al final ella se cansó. Le costó mucho cansarse o “darse cuenta” de ello, pero al final se cansó y siguió con su vida. Al final se dio cuenta de la frase: ¿Si tú lo tienes tan claro, por qué no iba a tenerlo él? - Mi amiga creía en él, creía en ellos, es sólo que él no acababa de creer en ella: Ella lo sabía pero hacía ver que no, y así ella estuvo jugando al escondite sin encontrar nada en absoluto.


"No buscaba que me aconsejaran o juzgaran, solamente quería contarlo. – Nos decía mi amiga una y otra vez." 


No buscaba que me aconsejaran o juzgaran, solamente quería contarlo. – Nos decía mi amiga una y otra vez. Al final la pobre tenía tal cacao mental que tenía que soltárselo a alguien porque si no, estoy segura de que la cabeza le estallaría por almacenar tantísima información y/o pensamientos.
No te preocupes por alguien que no tiene claro si te quiere o no, preocúpate por alguien que se atreve a decírtelo sin reservas, sin nada que perder: Porque lo sabe, y tú también. Preocúpate por alguien que recuerda cuál es tu canción favorita, por alguien que sabe cómo te gusta de hecha la carne: Y sonríe, sonríe mucho, sonríe mucho y muy fuerte, porque eso es lo más importante. Pero no esperes por alguien que no te está esperando.

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