Escucha la canción del viento y Pinball 1973, el primer Murakami



Hay una parte esencial en esta recopilación. Una recopilación que reúne por primera vez en nuestro país los dos primeros libros de Haruki Murakami. Libros que escribió hace más de treinta años ya. Y es que aquí no os podéis perder el prólogo, porque justamente en este prólogo Murakami cuenta cómo empezó todo. Aunque eso lo sabíamos ya algunos de antes. Son muchos los artículos que a lo largo de los años se han hecho eco de ese partido de béisbol en el que un joven Murakami tuvo una especie de revelación: sería escritor. Hasta ese momento no había escrito ninguna novela. Tan sólo le gustaba leer.
        Murakami confiesa en las primeras líneas que por alguna extraña razón hizo las cosas al revés. El orden natural de las cosas (acabar la carrera - encontrar un trabajo - casarse) no le salió como a todo el mundo, él lo hizo en sentido contrario. Dice que no le motivaba trabajar en una oficina y tener que responder ante un jefe. Así que con la ayuda de muchos amigos, familiares y un préstamo del banco, y con una deuda enorme, él y su mujer reunieron el dinero suficiente para poder abrir su propio negocio: un bar, corría el año 1974. Todavía hoy en día se puede encontrar alguna foto que lo demuestra. Ese bar en el que él era el encargado de hacer las bebidas, preparar la comida y donde disfrutaba poniendo música jazz todo el día. Él y su mujer se mataron a trabajar para poder conseguirlo. Luego su veintena prácticamente la dedicó para devolver las deudas en las que estaban envueltos. Las cosas no fueron fáciles pero dice que siempre que podía sacaba un rato para poder leer, que era su ruta de escape.

Ese partido de béisbol se puede decir que le cambiaría la vida, aunque claro está, el no tenía forma de saberlo. Tras esa revelación compró las herramientas necesarias y de noche en la mesa de la cocina se puso a escribir. Pero tenía un problema, él estaba acostumbrado a leer un tipo de libros que los japoneses no consumían tanto. Así que no tenía ni idea sobre esa literatura japonesa contemporánea que consumía la gente en aquel momento. Encontrar su estilo tampoco le fue fácil. Probó a escribir en japonés la primera vez, en inglés la segunda, y el resultado ya le gustó más. Su inglés era limitado en aquel entonces, escribía con frases simples y cortas, se dio cuenta entonces que era justamente lo que tenía que hacer. Adaptar ese estilo al japonés (por eso sus libros traducidos al inglés se leen de una forma tan fácil), traducirse a él mismo. Dice que aún le comentan que sus libros suenan a traducción.
           A partir de ese momento Murakami empezó a escribir su primera novela de verdad, Escucha la canción del viento, cuyo primer borrador acabó en cuestión de medio año. Entonces la presentó al Premio de Escritores Noveles, envió la única copia de su primer -y por poco su único- libro y ganó. Al año siguiente acabó su segunda novela, la continuación de la primera, Pinball 1973 y desde entonces no ha parado de escribir. Hoy en día Escucha la canción del viento y Pinball 1973, forman una tetralogía junto a La caza del carnero salvaje (considerada por muchos su primera novela) y Baila baila baila.


(El escritorio de Haruki Murakami)

Escucha la canción del viento puede resultar una delicia para un lector experimentado de Murakami. Tener entre tus manos el primer libro de un autor que ha escrito libros tan completos (y complejos) como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla o 1Q84 es realmente gratificante. Pero aquí cuesta un poco encontrar a ese Murakami, aunque sí que es posible vislumbrar un poco al que ya conocemos. Protagonizado por un personaje sin nombre, (algo según parece desde el mismo inicio característico en él) en Escucha la canción del viento Murakami nos cuenta en qué circunstancias nuestro protagonista conoció a el Rata, uno de los personajes más llamativos que ha creado el autor hasta ahora, eso sí, gracias a las novelas posteriores de la tetralogía. El Rata es un personaje que se podría denominar como extravagante, adinerado pero que no le da mucha importancia a eso, y lo poco que conocemos de él aquí nos resulta suficiente para hacernos una idea básica sobre él. Y es que es justamente en Pinball 1973 cuando Murakami nos sitúa de lleno en qué siente realmente el Rata. En la primera toma de contacto tan sólo sabemos que tiene una relación extraña con una mujer, una mujer de la que no le gusta hablar, pero que nuestro protagonista nota que le influye más de lo que él quiere reconocer. Por otro lado, nuestro personaje sin nombre poco a poco se acerca al prototipo de personaje típico de Murakami, algo que ya es como una firma inequívoca de que nos encontramos ante una obra suya.
       Su relación con el Rata es de una amistad que podríamos llamar como sincera, pero eso a veces no es suficiente. Él por su parte nos habla sobre el escritor Derek Heartfield, relatándonos un poco sobre la vida de éste y que tendrá mucha importancia para él. Una de las partes de este primer libro que más se asemeja ya al Murakami que conocemos es cuando en el bar que suele frecuentar con el Rata, nuestro protagonista se encuentra con una mujer desmayada en el baño y decide ayudarla. Al igual que las mujeres con las orejas perfectas, ella también tiene un rasgo particular, y es que a ella le falta un dedo.

Dejando de lado las pinceladas que he dado sobre la primera novela, realmente el libro no tiene mucho más. Así que los que hemos leído al autor antes podemos quedar un tanto desencantados con esta opera prima. Sin embargo no todo está perdido. En Pinball 1973 las cosas cambian. La segunda novela de Murakami ya sí que parece suya. Ya sea por el estilo de la escritura, las descripciones y algún que otro momento que nos hace decir "Sí, efectivamente, es un libro de Haruki Murakami". En Pinball 1973 han pasado varios años desde el final del anterior, ahora nuestro protagonista sin nombre tiene una agencia de traducción en la que trabaja codo con codo con un compañero, pero que se dedica a traducir obras bastante insignificantes. Trabajos simples que no le llevan mucho tiempo y de una temática tan variada que él mismo se pregunta por qué alguien necesita traducir alguno así. Pero eso no es todo. En un punto determinado empezará a convivir con dos gemelas idénticas en su pequeño piso, mientras que, cercano al final de la novela, se obsesionará por una máquina concreta de pinball. Por otro lado, también volvemos a tener noticias de el Rata. Aquí él tiene una relación con una mujer que, gradualmente, le hará cambiar casi por completo. La alegría, la esperanza, el deseo de volver a verla, ¿la felicidad? pero también una agonía que le quitará el sueño por las noches, son algunos de los sentimientos que podemos palpar a través de Pinball 1973. Aquí el Rata me recuerda a una versión algo simplificada de Gatsby o quizás simplemente a un hombre enamorado.
      Conocer un poco más a fondo a ese personaje ha resultado ser una experiencia gratificante, al igual que descubrir el salto que ha dado Murakami entre sus dos primeras novelas también ha sido algo muy agradable. Pero si hay algo que me ha impactado de esta segunda ronda, es justamente su inicio. Más de una vez Murakami ha utilizado ideas o personajes en sus relatos para incorporarlos posteriormente en sus novelas, y es que la aparición de un personaje clave de otra de sus obras (o al menos, del mismo nombre y circunstancias) tan sólo me confirma que seguramente sí que hubo alguien que le ha influenciado desde lo más hondo de su ser para empezar a escribir. Escucha la canción del viento y Pinball 1973 quizás no sea lo que un lector asiduo del autor se espera pero constituye una prueba, una muestra de donde empezó todo, y eso ya es suficiente para darle una oportunidad.

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