El secreto de Donna Tartt


Para hablar sobre El secreto primero hay que hablar de Donna Tartt. A simple vista puede parecer una escritora como cualquier otra, estadounidense, nacida cerca del río Mississippi, influenciada por autores archiconocidos de la talla de Salinger u Orwell. Pero sí que hay algo que la hace especial. Dice que empezó a escribir a una edad muy temprana. A los cinco años ya había escrito su primer poema. Pero lo que más llama la atención de esta escritora estadounidense es la escasa cantidad de libros que ha publicado hasta la fecha. Su primer libro lo logró acabar a los veintiocho años de edad, novela de la que hablaremos hoy y que consumió ocho años de su vida. ¿Un tiempo excesivo o un sacrificio totalmente necesario? Sólo los que han leído las más de setecientas páginas de El secreto lo sabrán. Su segunda incursión en el mundo literario lo hizo casi diez años después con Un juego de niños. Su última novela hasta la fecha,  El jilguero ha cultivado a numerosos lectores a lo largo de todo el mundo y le ha valido un premio Pulitzer.

El secreto (1992) como primera novela de Tartt es una puesta en escena poderosísima. Cuesta mucho decir que esta sea la primera vez que Donna haya escrito un libro (aunque la cantidad de tiempo invertida en él probablemente sea uno de los factores por los que haya acabado siento tan bueno). Protagonizada por un joven que no parece tener muy claro lo que quiere en esta vida, resulta ser un reflejo perfecto de ese pensamiento, de ese momento en que muchos jóvenes piensan que son libres y el mundo está lleno de infinitas posibilidades al alcance de su mano. Que el tiempo no se acabará nunca y que pueden irse dónde quieran. Arrogantes, frívolos, inalcanzables, así le parecen los jóvenes que componen el cuarteto de estudiantes más famosos de su nueva universidad. Una primera impresión que a lo largo de la novela se acabará por desvanecerse o por lo menos, disiparse un poco. Será la novedad, la primera impresión, que sobrecogerá tanto a Richard. Movido por ese sentimiento que describía tan sólo un par de líneas más arriba, nuestro protagonista debido a una serie de acontecimientos en su vida, decide cambiarse de universidad y mudarse a otra ciudad, dejando lo poco que tenía atrás.




¿Libertad o locura? Quizás sea un poco la mezcla de ambas cosas, pero desde prácticamente que se instala en la universidad hay alguien que llama poderosamente su atención. Esos estudiantes que se mueven con elegancia, ajenos al resto de los simples mortales del lugar, que estudian griego con un solo profesor y que hacen a saber qué cosas cuando están juntos. Ellos le obsesionan y a nosotros junto a él. ¿Quiénes son? ¿Por qué se creen mejores que el resto? ¿O es que acaso lo son? Parecen preguntas que podrían quedarse sin respuesta, pero fruto de una serie de maravillosas casualidades nuestro chico acaba siendo parte de ese círculo exclusivo. Así empieza la maravillosa nueva vida de Richard o quizás el declive de ésta, de la que nadie podrá prever el desenlace hasta el mismísimo final. Fiestas, quedadas, cenas que traen resacas monumentales, un pequeño paraíso en mitad de la nada.

Compañeros de clase, simples conocidos o amigos que nunca tuvo, ¿qué son esas cuatro personas para Richard? ¿Quién es él para cada una de ellas? Uno de los motivos por los que a Donna Tartt le "cuesta" tanto escribir sus libros es por la cercanía que generan sus personajes. Cuida mucho, muchísimo su caracterización, los vínculos que se crean entre ellos, les dota de complejidad, les da vida. Aquí por medio del hilo conductor del conjunto logra crear una evolución palpable, cada uno de sus personajes tienen sus propios miedos y particularidades que vamos descubriendo paulatinamente. Cada uno de ellos tiene su final. Y es que llegados los últimos momentos de la novela, nadie estará a salvo. Una vez realizado el clímax de la historia, el lector se enfrenta al inevitable final y uno se termina imaginando que no será precisamente feliz. 
    Donna Tartt crea una historia en la que el misterio es uno de sus engranajes principales. Sin embargo, a diferencia de otros títulos, ya desde el principio sabemos el crimen que se ha cometido, tan sólo hace falta esperar un poco para reunir todas las piezas del puzzle, puzzle que una vez reunido nos mostrará incluso más historias escondidas. 

El secreto es un "thriller" protagonizado por cinco jóvenes bastante peculiares. Excéntricos, solitarios, alcohólicos y rotos por dentro, pero que se necesitan unos a otros desesperadamente. Yo te salvo y tú me salvas (aunque no lo sepas), así funciona esto. Donna Tartt ha tardado casi diez años en escribir la novela, y sin duda alguna sus setecientas páginas merecen totalmente la pena. Dramática en ciertos momentos, para ser la primera novela de la autora se podría incluso llamar como ambiciosa, y es que representa un claro ejemplo de lo que significa ser joven y creer que el mundo te pertenece.


El secreto

La vida no es fácil en un college de Nueva Inglaterra si eres un chico modesto y faltode afecto que llega de California, y Richard Papen lo sabe; por eso agradece que lo admitan en un pequeño grupo de cinco estudiantes capitaneados por un profesor de literatura clásica con mucho carisma y pocos escrúpulos.Los chicos sueltan comentarios en griego y se ríen de la ingenuidad y la torpeza de los demás, pero bien mirado se pasan el día bebiendo y engullendo pastillas, hasta que un mal día lo que parecían chiquilladas se convierten en asuntos donde la muerte tiene algo que decir. Es entonces cuando Richard y su pandilla descubren qué difícil es vivir sin máscaras y qué fácil es matar sin remordimientos.En El secreto, la primera novela de la gran Donna Tartt, se unen la tensión de la novela psicológica, el ritmo de un thriller y la crónica de una juventud que pide demasiado a la vida sin saber bien qué entregar a cambio. El resultado es una obra que se cuenta entre las mejores del siglo XX.

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